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Engorda la burocracia del sistema escolar
CASTO OCANDO
El Nuevo Herald
En medio de la efervescencia de las
calificaciones obtenidas este año por el distrito escolar de Miami-Dade,
que superaron expectativas, otras estadísticas parecen mostrar una
dimensión del sistema educativo que no se discute frecuentemente en las
reuniones de la Junta Escolar: el gasto burocrático de la administración
del superintendente Rudolph Crew.
Según un
análisis de estadísticas recopiladas por El Nuevo Herald, durante la
gestión del superintendente, que cumple este mes dos años de iniciada, el
número de funcionarios del sistema escolar con salarios superiores a los
$100,000 anuales se incrementó casi 40 por ciento, con un impacto de unos $7.5
millones anuales.
Entre el
21 de julio del 2004 --apenas tres semanas después que Crew tomó posesión
del cargo como superintendente-- y el pasado mayo, el número de los
empleados mejor pagados del sistema pasó de 163 a 225, un aumento de 62
funcionarios que ganan más de $100,000 al año.
Luego de
dos años, adicionalmente, el gabinete del superintendente ha crecido hasta
convertirse en el más numeroso en la historia del sistema escolar de
Miami-Dade, y actualmente triplica al gabinete que llegó a tener su
predecesor, Merrett Stierheim, meses antes de que culminara su mandato.
En total,
15 personas integran el gabinete de Crew, una cifra que se amplía a 45 si
se cuentan asistentes y otros funcionarios principales, excluyendo
secretarias y recepcionistas. En contraste, Stierheim contaba con un
gabinete de siete miembros que se redujo a cinco en los últimos meses de su
mandato.
Joseph
García, el vocero del sistema escolar, restó importancia al incremento
argumentando que el impacto económico era menos de un punto porcentual del
presupuesto del sistema escolar.
Según
García, tal aumento se explica con ''simples matemáticas'', y que comparar
el gabinete de Crew con el de Stierheim es comparar ``manzanas con
naranjas''.
El
portavoz dijo que el presupuesto dedicado por Crew directamente a la
enseñanza está por encima 5 por ciento en comparación con el mismo
presupuesto de Stierheim, y 3 puntos por debajo desde el punto de vista de
personal administrativo, aunque García no dijo que el monto del presupuesto
de Crew es mayor al de su antecesor en $500 millones.
''Dimos a
los empleados los aumentos salariales que se merecían en un período de dos
años, y eso movió a 58 de ellos por encima de la marca de $100,000'',
explicó García.
''El
distrito dio aumentos de 2 por ciento en 2004 y 3 por ciento en 2005 a su
personal gerencial en las oficinas regionales y centrales, y en las
escuelas. Eso significa que el salario de $100,000 de un empleado de nivel
gerencial en 2004, equivale a un salario de $105,060 hoy en día. Si se usa
$105,060 como punto de referencia, hay 167 empleados que ganan un monto
similar o mayor a ése. Estos son esencialmente los mismos 163 empleados que
ganaban $100,000 o más en 2004'', explicó García, que no mostró pruebas
estadísticas de tales estimaciones.
''Los
nuevos superintendentes típicamente tienen una o más reorganizaciones.
Usualmente reivindican que estas reorganizaciones ahorran dinero, pero como
usted puede ver, el número de empleados altamente remunerados sigue
aumentando'', dijo la activista comunitaria Lucy Margolis, que durante los
últimos diez años solicitó al sistema escolar la lista de los empleados con
salarios superiores a los $100,000 para ``documentar la creciente
burocracia del sistema escolar''.
''¿Quiénes
son los que más ganan, los administradores o los maestros? ¿Quiénes tienen
más asistentes, secretarias y ayudantes, los adminstradores o los maestros?
¿Cuáles son más frecuentemente remodeladas, las oficinas administrativas o
los salones de clases? ¿Quiénes tienen la mejor tecnología, los
administradores, los maestros o los estudiantes?'', se preguntó Margolis,
que ahora preside Educational Rights Advocates, Inc, una firma de ayuda a
familias de niños con necesidades especiales.
En un
análisis detallado de las cifras, El Nuevo Herald encontró un alto número
de funcionarios con salarios que no existían durante el 2004.
El número
de los que devengan salarios básicos superiores a $105,060 (es decir, que
ya ganaban más de $100,000 en el 2004), se incrementó entre esos años en 51
posiciones cuyos salarios no existían en el 2004, un incremento de 44 por
ciento, siete posiciones menos que la estimación de García.
Mientras
los que ganaban $110,000 o más en el 2004 eran 89 empleados, en el 2006 la
cifra subió a 120, un aumento de 31 posiciones y 46 por ciento.
Adicionalmente, en la actualidad hay 22 personas con salarios iguales o
superiores a $120,000; 18 ganan salarios iguales o superiores a $130,000, y
siete reciben un salario básico de $150,000 o más, sueldos que no existían
en el 2004.
Los
aumentos se concedieron en un 70 por ciento a empleados administrativos,
mientras que un 30 por ciento correspondió a directores de escuelas.
La mayoría
de los aumentos salariales en esta lista de mejores pagados tuvo lugar
durante el primer año de la gestión de Crew.
García
defendió los incrementos aludiendo al ''éxito operacional y académico sin
precedentes'' alcanzado por el distrito en los últimos dos años.
Entre los
éxitos, García mencionó los recientes resultados obtenidos en el FCAT, más
escuelas A, la B obtenida por el distrito en la calificación estatal, el
aumento de los fondos de contingencia, la reducción de delitos escolares,
el incremento salarial para maestros y los 38,000 puestos para nuevos
estudiantes.
''Medido
por cualquier estándar objetivo, la población está obteniendo el máximo del
valor de su dinero por la administración de este distrito'', acotó el
vocero.
García
también dijo que una reorganización de la administración central conducida
desde octubre de 2004 eliminó 202 posiciones ''no didácticas'', y
presuntamente ahorró al sistema $35.6 millones.
Sin
embargo, no todos comparten el triunfalismo de García.
Inexplicablemente
para algunos miembros de la Junta y para observadores del sistema escolar,
el número de escuelas F subió este año, y una de ellas logró la peor
calificación por quinto año consecutivo, aunque un programa para mejorar
éstas y una treintena más de escuelas de bajo rendimiento se puso en marcha
en el 2004 a un costo de $40 millones anuales.
Según un
reporte hecho público la semana pasada por el Centro de Investigaciones
Proyectos Editoriales en Educación (EPE Research Center), de Washington,
D.C., y publicado por Education Week, Miami-Dade se ubicó entre los
siete distritos escolares con más bajos índices de graduación entre los 50
sistemas escolares más grandes del país, con 45.3 por ciento anual de
graduados.
Quien fue
la segunda al mando durante la administración de Stierheim, Mercedes
Toural, aseguró que el número de estudiantes del sistema escolar ha
registrado una baja en los últimos dos años, con lo cual, ``lógicamente, la
burocracia debería haberse reducido también, lo cual no ha ocurrido''.
Frank
Bolaños, un miembro de la Justa Escolar, cuestionó la falta de eficiencia
administrativa del sistema escolar: ``No hay un solo departamento que pueda
demostrar que a través de una mejor administración ha reducido los gastos
en forma significativa, y que ese dinero se está empleando en las clases de
los niños''.
''Esta es
una administración muy cara, y somos uno de los condados más pobres de los
Estados Unidos'', acotó Marta Pérez, también miembro de la Junta.
Otro
miembro de la Junta, Evelyn Greer, en contraposición a las opiniones
anteriores, dijo en un correo electrónico enviado a El Nuevo Herald:
''Apoyo totalmente que se pague buenos salarios para tener la mejor gente
para educar a los niños en nuestras escuelas''. Greer declinó responder un
cuestionario sobre el tema que este diario le envió.
''No me
siendo cómodo comentando si no veo las cifras frente a mí'' respondió
Martin Karp, quien también integra la Junta, en una conversación telefónica
desde Toronto, donde se encontraba la semana pasada.
El Nuevo
Herald buscó la opinión del presidente de la Junta Escolar, Agustín
Barrera, pero éste no devolvió varios mensajes telefónicos y un
cuestionario sobre el tema que le fue enviado. Los otros miembros de la
Junta, Perla Tabares Hantman, Ana Rivas Logan, Solomon Stinson y Robert
Ingram, tampoco devolvieron llamadas y ni contestaron el cuestionario.
El patrón
de gastos impulsado por Crew en los distritos escolares que ha presidido le
ha generado aplausos, pero también críticas.
Un plan de
$2 millones para entrenar maestros en técnicas de eficacia educativa en
Tacoma, Washington, donde Crew fue superintendente, logró una mejoría
notable en las calificaciones estatales durante el año escolar 1994-1995,
pero el efecto se desvaneció al año siguiente.
El
entrenamiento pagado al Efficacy Institute (EI), una organización de
Massachusetts contratada por Crew, no jugó un papel importante en las altas
calificaciones, reveló una investigación posterior realizada por la firma,
pagada en parte por el propio EI y comentada ampliamente por Peter Sacks en
su libro Standardized Minds.
En el
distrito escolar de Nueva York, donde sirvió como superintendente entre
1995 y 1999, Crew fue severamente criticado por su tendencia a ''engordar''
la administración central, con pocos resultados visibles.
Un
reportaje de The New York Times criticó en octubre de 1999 que con
todo el poder acumulado y un milmillonario presupuesto, en cuatro años Crew
apenas había podido subir en un punto los niveles de lectura en escuelas
primarias y de educación media.
En
diciembre de 1998, Crew generó una ola de críticas cuando contrató a 39
nuevos vicesuperintendentes con responsabilidades administrativas y con
salarios por encima de $100,000 cada uno. El entonces alcalde de la Gran
Manzana, Rudy Giuliani, cuestionó a Crew por tener al sistema
``burocráticamente pesado hasta el tope''.
Prometiendo
que le estaba ahorrando dinero al sistema escolar de Miami-Dade cuando tomó
posesión de su cargo en julio de 2004, Crew aseguró a los miembros de la
Junta en un documento del 7 de julio que su primera reorganización de
gabinete iba a producir ahorros por $53.
El
simbólico ahorro nunca llegó. Al final de su primera reorganización, el
gabinete inaugural de Crew ya tenía una sobreestimación de más de $150,000.
ocasto@herald.com
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