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Posted on Sun, Jul. 09, 2006

 

 



Engorda la burocracia del sistema escolar


El Nuevo Herald

En medio de la efervescencia de las calificaciones obtenidas este año por el distrito escolar de Miami-Dade, que superaron expectativas, otras estadísticas parecen mostrar una dimensión del sistema educativo que no se discute frecuentemente en las reuniones de la Junta Escolar: el gasto burocrático de la administración del superintendente Rudolph Crew.

Según un análisis de estadísticas recopiladas por El Nuevo Herald, durante la gestión del superintendente, que cumple este mes dos años de iniciada, el número de funcionarios del sistema escolar con salarios superiores a los $100,000 anuales se incrementó casi 40 por ciento, con un impacto de unos $7.5 millones anuales.

Entre el 21 de julio del 2004 --apenas tres semanas después que Crew tomó posesión del cargo como superintendente-- y el pasado mayo, el número de los empleados mejor pagados del sistema pasó de 163 a 225, un aumento de 62 funcionarios que ganan más de $100,000 al año.

Luego de dos años, adicionalmente, el gabinete del superintendente ha crecido hasta convertirse en el más numeroso en la historia del sistema escolar de Miami-Dade, y actualmente triplica al gabinete que llegó a tener su predecesor, Merrett Stierheim, meses antes de que culminara su mandato.

En total, 15 personas integran el gabinete de Crew, una cifra que se amplía a 45 si se cuentan asistentes y otros funcionarios principales, excluyendo secretarias y recepcionistas. En contraste, Stierheim contaba con un gabinete de siete miembros que se redujo a cinco en los últimos meses de su mandato.

Joseph García, el vocero del sistema escolar, restó importancia al incremento argumentando que el impacto económico era menos de un punto porcentual del presupuesto del sistema escolar.

Según García, tal aumento se explica con ''simples matemáticas'', y que comparar el gabinete de Crew con el de Stierheim es comparar ``manzanas con naranjas''.

El portavoz dijo que el presupuesto dedicado por Crew directamente a la enseñanza está por encima 5 por ciento en comparación con el mismo presupuesto de Stierheim, y 3 puntos por debajo desde el punto de vista de personal administrativo, aunque García no dijo que el monto del presupuesto de Crew es mayor al de su antecesor en $500 millones.

''Dimos a los empleados los aumentos salariales que se merecían en un período de dos años, y eso movió a 58 de ellos por encima de la marca de $100,000'', explicó García.

''El distrito dio aumentos de 2 por ciento en 2004 y 3 por ciento en 2005 a su personal gerencial en las oficinas regionales y centrales, y en las escuelas. Eso significa que el salario de $100,000 de un empleado de nivel gerencial en 2004, equivale a un salario de $105,060 hoy en día. Si se usa $105,060 como punto de referencia, hay 167 empleados que ganan un monto similar o mayor a ése. Estos son esencialmente los mismos 163 empleados que ganaban $100,000 o más en 2004'', explicó García, que no mostró pruebas estadísticas de tales estimaciones.

''Los nuevos superintendentes típicamente tienen una o más reorganizaciones. Usualmente reivindican que estas reorganizaciones ahorran dinero, pero como usted puede ver, el número de empleados altamente remunerados sigue aumentando'', dijo la activista comunitaria Lucy Margolis, que durante los últimos diez años solicitó al sistema escolar la lista de los empleados con salarios superiores a los $100,000 para ``documentar la creciente burocracia del sistema escolar''.

''¿Quiénes son los que más ganan, los administradores o los maestros? ¿Quiénes tienen más asistentes, secretarias y ayudantes, los adminstradores o los maestros? ¿Cuáles son más frecuentemente remodeladas, las oficinas administrativas o los salones de clases? ¿Quiénes tienen la mejor tecnología, los administradores, los maestros o los estudiantes?'', se preguntó Margolis, que ahora preside Educational Rights Advocates, Inc, una firma de ayuda a familias de niños con necesidades especiales.

En un análisis detallado de las cifras, El Nuevo Herald encontró un alto número de funcionarios con salarios que no existían durante el 2004.

El número de los que devengan salarios básicos superiores a $105,060 (es decir, que ya ganaban más de $100,000 en el 2004), se incrementó entre esos años en 51 posiciones cuyos salarios no existían en el 2004, un incremento de 44 por ciento, siete posiciones menos que la estimación de García.

Mientras los que ganaban $110,000 o más en el 2004 eran 89 empleados, en el 2006 la cifra subió a 120, un aumento de 31 posiciones y 46 por ciento. Adicionalmente, en la actualidad hay 22 personas con salarios iguales o superiores a $120,000; 18 ganan salarios iguales o superiores a $130,000, y siete reciben un salario básico de $150,000 o más, sueldos que no existían en el 2004.

Los aumentos se concedieron en un 70 por ciento a empleados administrativos, mientras que un 30 por ciento correspondió a directores de escuelas.

La mayoría de los aumentos salariales en esta lista de mejores pagados tuvo lugar durante el primer año de la gestión de Crew.

García defendió los incrementos aludiendo al ''éxito operacional y académico sin precedentes'' alcanzado por el distrito en los últimos dos años.

Entre los éxitos, García mencionó los recientes resultados obtenidos en el FCAT, más escuelas A, la B obtenida por el distrito en la calificación estatal, el aumento de los fondos de contingencia, la reducción de delitos escolares, el incremento salarial para maestros y los 38,000 puestos para nuevos estudiantes.

''Medido por cualquier estándar objetivo, la población está obteniendo el máximo del valor de su dinero por la administración de este distrito'', acotó el vocero.

García también dijo que una reorganización de la administración central conducida desde octubre de 2004 eliminó 202 posiciones ''no didácticas'', y presuntamente ahorró al sistema $35.6 millones.

Sin embargo, no todos comparten el triunfalismo de García.

Inexplicablemente para algunos miembros de la Junta y para observadores del sistema escolar, el número de escuelas F subió este año, y una de ellas logró la peor calificación por quinto año consecutivo, aunque un programa para mejorar éstas y una treintena más de escuelas de bajo rendimiento se puso en marcha en el 2004 a un costo de $40 millones anuales.

Según un reporte hecho público la semana pasada por el Centro de Investigaciones Proyectos Editoriales en Educación (EPE Research Center), de Washington, D.C., y publicado por Education Week, Miami-Dade se ubicó entre los siete distritos escolares con más bajos índices de graduación entre los 50 sistemas escolares más grandes del país, con 45.3 por ciento anual de graduados.

Quien fue la segunda al mando durante la administración de Stierheim, Mercedes Toural, aseguró que el número de estudiantes del sistema escolar ha registrado una baja en los últimos dos años, con lo cual, ``lógicamente, la burocracia debería haberse reducido también, lo cual no ha ocurrido''.

Frank Bolaños, un miembro de la Justa Escolar, cuestionó la falta de eficiencia administrativa del sistema escolar: ``No hay un solo departamento que pueda demostrar que a través de una mejor administración ha reducido los gastos en forma significativa, y que ese dinero se está empleando en las clases de los niños''.

''Esta es una administración muy cara, y somos uno de los condados más pobres de los Estados Unidos'', acotó Marta Pérez, también miembro de la Junta.

Otro miembro de la Junta, Evelyn Greer, en contraposición a las opiniones anteriores, dijo en un correo electrónico enviado a El Nuevo Herald: ''Apoyo totalmente que se pague buenos salarios para tener la mejor gente para educar a los niños en nuestras escuelas''. Greer declinó responder un cuestionario sobre el tema que este diario le envió.

''No me siendo cómodo comentando si no veo las cifras frente a mí'' respondió Martin Karp, quien también integra la Junta, en una conversación telefónica desde Toronto, donde se encontraba la semana pasada.

El Nuevo Herald buscó la opinión del presidente de la Junta Escolar, Agustín Barrera, pero éste no devolvió varios mensajes telefónicos y un cuestionario sobre el tema que le fue enviado. Los otros miembros de la Junta, Perla Tabares Hantman, Ana Rivas Logan, Solomon Stinson y Robert Ingram, tampoco devolvieron llamadas y ni contestaron el cuestionario.

El patrón de gastos impulsado por Crew en los distritos escolares que ha presidido le ha generado aplausos, pero también críticas.

Un plan de $2 millones para entrenar maestros en técnicas de eficacia educativa en Tacoma, Washington, donde Crew fue superintendente, logró una mejoría notable en las calificaciones estatales durante el año escolar 1994-1995, pero el efecto se desvaneció al año siguiente.

El entrenamiento pagado al Efficacy Institute (EI), una organización de Massachusetts contratada por Crew, no jugó un papel importante en las altas calificaciones, reveló una investigación posterior realizada por la firma, pagada en parte por el propio EI y comentada ampliamente por Peter Sacks en su libro Standardized Minds.

En el distrito escolar de Nueva York, donde sirvió como superintendente entre 1995 y 1999, Crew fue severamente criticado por su tendencia a ''engordar'' la administración central, con pocos resultados visibles.

Un reportaje de The New York Times criticó en octubre de 1999 que con todo el poder acumulado y un milmillonario presupuesto, en cuatro años Crew apenas había podido subir en un punto los niveles de lectura en escuelas primarias y de educación media.

En diciembre de 1998, Crew generó una ola de críticas cuando contrató a 39 nuevos vicesuperintendentes con responsabilidades administrativas y con salarios por encima de $100,000 cada uno. El entonces alcalde de la Gran Manzana, Rudy Giuliani, cuestionó a Crew por tener al sistema ``burocráticamente pesado hasta el tope''.

Prometiendo que le estaba ahorrando dinero al sistema escolar de Miami-Dade cuando tomó posesión de su cargo en julio de 2004, Crew aseguró a los miembros de la Junta en un documento del 7 de julio que su primera reorganización de gabinete iba a producir ahorros por $53.

El simbólico ahorro nunca llegó. Al final de su primera reorganización, el gabinete inaugural de Crew ya tenía una sobreestimación de más de $150,000.

ocasto@herald.com

 

 

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